Desvirgado al fín

Hasta que finalmente me decidí. Debo reconocer que hace un par de meses atrás no tenía ningún interés de crearme un blog –­es más, odiaba el exceso de vanidad y de tiempo libre de todos aquellos que se exhibían, cual reality show escrito, en Internet: niñerías de la clase muy acomodada chilena y un acto injustificado–, pero ya saben: el medio te consume y tenía ganas de sentirme cool por un rato y decirle a mis amigos “oye, no tengo mucho tiempo para que conversemos, mejor visita mi blog”.

Esta historia parte en otro lado. Esta historia parte algo distante de donde debería partir. Estoy en Las Condes (Santiago). En casa de unos parientes. Lejos de Valparaíso. Acá no hay perros sarnosos en las calles, ni tierra, ni casas que se caen con la lluvia, ni el olor a meados tan característicos de mi ciudad. Ayer tenía una cita con Pamela Jiles. Era esa mi principal razón para estar en la capital. Finalmente Pamela Jiles se comunicó conmigo para contarme que no podría asistir a nuestra cita por un asunto de trabajo que la tendría ocupada hasta fin de mes. Creo que ya se encontraba en Punta Arenas. Ante la desesperación y el desánimo de la nunca concretada cita rompí mi libro con microtextos que traía para regalarle.

Un fin de semana en Santiago ­­–en el cual he pasado la mayor parte frente al monitor–, lejos (medianamente lejos) de casa, sirve para aclarar un par de cosas o para desordenarlas más dentro de tu cabeza. Ayer hablé con Jone y conversamos sobre retomar el grupo. Me estoy cansando de estas “vacaciones” y quiero volver a subirme a un escenario y hacer rock (o algo muy similar). Coincide, todo esto, con una invitación al 2º Festival Ska Valparaíso. Fecha que me emociona mucho, no sólo porque sería nuestra vuelta a los escenarios luego de cuatro meses estáticos y nada productivos en cuanto a lo musical, sino que además es en un encuentro ¡ska ska ska!, estilo y movimiento que me simpatizan bastante. Bueno, el temor de que el rock mestizo de mi banda, Fuerza Chango, no les agrade me asusta, pero sólo un poco.

Pensé que habían cerrado mi universidad pero me han comunicado hoy que sólo fue una trampilla del rector para que soltasen las dependencias en toma. Así es que vuelvo a Valparaíso y a clases el lunes. Tengo tanto que leer y aún no jerarquizo mis horarios para hacerlo.

No sé que tan malo será lo anteriormente escrito, pero bueno es mi primer intento en esto, ¡por favor!. Una “primera vez” ni tan dolorosa, ni tan nerviosa. En pocas palabras: soy a ratos un rockero, a ratos un estudiante de pedagogía en castellano, a ratos un escritor, a ratos un columnista de distintos medios autogestionados. No hay mucho que contar. Me gusta tomarme algún trago con amigos, escuchar música muy fuerte encerrado en mi pieza, leer libros que me interesen (nunca leo del todo la lectura obligada de la U) y bueno, a veces soy soñador, a veces soy pesimista. Hace poco, a quien consideraba mi mejor amiga me rompió el corazón (sin rencores y en proceso de reparación). Y ¡ya! ¡SOY UN HUMANO COMO CUALQUIER OTRO!

ADIOS

Comentarios

Anónimo dijo…
bueno, (en pocas palabras como es mi costumbre)....tu blog me gustó...
Ojalá tu cita con Pamela Jiles se concrete, debe ser muy importante para ti.
Un beso
Anonimous
María Natalia dijo…
No me vas a creer.Me he cuestionado bastante el asunto este de los "blog" y al ver la fecha de parto de tu espacio virtual, compruebo que nuestras dudas existenciales se dieron en días similares...dato freak que a lo mejor ni entiendes.

Nos vemos cuando vuelvas a Santiago, espero que podamos lograrlo esta vez y si no, tengo este lugar para enterarme de tu vida. Creo que yo también caeré en el embrujo de la tecnología, espera entonces mi blog...

Abrazo eterno.

Pd: Estoy indignada! Exijo una mención en tus escritos cibernéticos!
siempre hay una primera vez...

me gusta la charla con usted
entender-nos
reir
dar jugo

un beso y un abrazo

(nos debemos un vino, bueno?)
Anónimo dijo…
Pareces que tienes dedos para el piano y te felicito. Un consejo señor Hidalgo no es bueno contarlo todo...

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