19 de agosto de 2005

Destrucción Más Iva

Crónica con música incidental de Radiohead y Lucho Barrios.
Anoche. 03:30 hrs.

Anoche veía una de esas cintas bélicas en un canal de películas añejas en donde una ciudad era bombardeada maleteramente por unos soldados rusos. No pude poner demasiada atención. Ni siquiera sé si eran rusos pero en las películas de guerra norteamericanas los causantes de todas las tragedias siempre son los rusos o, en su defecto, los alemanes.
Yo vivía los últimos ecos de mi propio holocausto de bolsillo y recurría a la televisión para sentirme acompañado aunque fuera por esas figuras electromagnéticas que suelen ser transmitidas por la caja maldita. Pocas veces me siento realmente sofocado, casi siempre es pura invención para llamar un poco la atención, pero esta vez resultó ser verdad. Es rara la sensación caótica de la desesperación nocturna y sobre todo si fue adquirida hace poco.

Anoche. 23:00 hrs.

Anoche prendí la televisión con la intención de desconectarme de mi mismo e iniciar el tránsito hacia los hologramas televisivos. Estaban dando Rojo VIP y mi control remoto había acabado sus pilas así es que decidí quedarme viéndolo. Esa no era una destrucción masiva de nuestros ídolos de la canción televisiva, sino que era un suicidio colectivo de nuestros emblemas de la canción popular. Enfrentándolos a una competencia desalmada via telefónica. Eliminándolos como fichas de teblero chino. Creo que seguiré el programa de todas formas pero no me parece la humillación de circo romano aquella de "veamos a quién quiere más la gente". De todas formas, mi ánimo no era bueno y sólo sirvió para bajonearme más.

Anoche.

Hubo una fiesta, o una especie de fiesta.
Decidí asistir y no quedarme encerrado para variar, un poco de vida social no puede ser tan malo.

Anoche.

Sabía que aquella persona a la que he perseguido encubierto desde hace ya casi un año asistiría con el imbécil por el que prefirió no seguir con lo nuestro.
Así fue.
Ella me vio / yo la ví.
Ella fingió no verme / yo miré quién llevaba su mano y era él.
Él y su figura primitiva de un metro ochenta y tantos y sus movimientos y mentalidad gorilesca. Un híbrido de rock mamón noventero, hip-hop aggro y motoquero de cuarta. Él me vio y sonrió y hubiese preferido que me moliera a golpes por haber estado con su hembra durante su paréntesis de algunos meses. Pero esa sonrisa pareció bastar para dejarme KO.
Ella y él se pasearon por todo el lugar. Sé que ambos me miraban a lo lejos y yo trataba de no perderlos de vista. Saludaron y compartieron con cada uno de mis amigos negándome la posibilidad de compartir yo con ellos.
Ella terminó de partirme el corazón. Hay tipas un poco más delicadas que te lo arrancan y pulverizan de una vez. Pero ella no. Ella ya lleva un año haciendo lo mismo. Torturándolo entre tanta sístole y diástole con la grotesca preparación de la más vulgar de las sádicas.
No aguanté media hora perdido en la oscuridad, suplicando que el gorila con chaqueta de cuero intentara golpearme, pero de qué habría servido. Lo más probable es que la gente me hubiese sacado a mí y lo hubiera dejado a él y a ella dentro.

Ayer. Tarde

Hablé con ella. Me dijo que iría con su novio al carrete de esa noche. Yo le dije que fuera, aunque el tipo me ha amenazado encubiertamente con que me va a sacar la cresta apenas me vea desde hace tiempo. Luego le dije que ella sería la culpable de cualquier evento brutal que pudiese pasar en esa fiesta. Luego le dije que por favor no fuera con él: "tienes cientos de lugares a dónde ir con él, por qué tienes que traerlo justo a donde voy a estar yo y mis amigos". Ella se molestó. Empezamos a discutir. Finalmente, no sé cómo, le dije que aún seguía amándola y que no me hiciera tener que verlos juntos. Ella me dijo que cómo se me ocurría decirle eso... ha pasado tanto tiempo... Y tomó la micro y me dejó hablando solo.

Ayer. Temprano.

Cuando desperté tenía una rara sensación. No quería levantarme, pero lo hice. Decidí no quedarme en casa viendo televisión y hacer un poco de vida social y buscar un panorama para la noche.
Y así lo hice

4 comentarios:

Goliath dijo...

Amigo mío,todo esto es una confesión o es parte de tu creacion? de todas maneras me gustó.

kguajardoc dijo...

Si todo es real me parece un ser con mucha màs pasiòn de la que profesas.
Debo felicitarte por tu buena narración, te espera un buen futuro.

Anónimo dijo...

Ke interesante...la historia me parece familiar...¿porque tanto rencor con el "motoquero de cuarta"?...lo digo, claro, suponiendo que esta historia es real. Bueno... la última opinión: creo que él no te ha hecho nada a ti, más k mal fue ella quien tomó la desición de terminar "aquello".
Creo que solo es una manipulación, ahora proveniente de tus letras......
anónimA.

Anónimo dijo...

Oye que mala onda lo que te hizo el motoquero, pero creo que tienes que dejar volar a la palomita. Oye buenas las historias me pregunto ¿Son reales ? Flaco las mujeres son como las micros te bajas de una y te subes a otra. Ojala que no la pesques mas, no se lo merece .

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