17 de octubre de 2007

Caníbal

No se me da la gana de hacer un texto “bonito” con esto, así que lo redacto en forma de apuntes. Espero no se me acuse de oportunista, ni de carnavalizador, ni mucho menos de descorazonado. Aunque en realidad, lo mismo me da, dado a que sí lo estoy siendo.

1. México DF. José Luis Calva asesina y luego mutila a su novia, deja su cuerpo descomponerse, mientras prepara una suerte de caldo con sus extremidades. Es una especie de caníbal chef, se observan en la escena del crimen aliños y distintos utensilios para preparar de diversas formas los restos de su novia. El fuerte olor de la putrefacción que se libera desde su casa pone en alerta a sus vecinos. La prensa mexicana lo denomina “el poeta caníbal”

2. Se transforma inmediatamente en protagonista de su propia ficción. Una ficción jamás escrita, por lo demás, dañando de forma radical los límites entre ésta y la realidad. Esto es Bukowski o Capote llevado al lado más truculento de la perversión humana. Literatura vivencial que ya no es literatura sino un desvarío rotundo. Se encuentra en su habitación un manuscrito inconcluso, un proyecto de novela que lleva por nombre “Instintos Caníbales o 12 días”.

3. Además pinta para best séller. Es un escritor y psicópata en serie que se devora a sus novias. Un Hannibal Lecter latinoamericano. Si la historia no la escribe y publica él, lo hará alguien más. El primer serial killer del DF está rodeado de una historia mórbidamente exquisita. Es un escritor fracasado, un eterno aspirante, que ante su desesperación por escribir algo realmente bueno para ser publicado y reconocido, se embarca en una historia de horror ante la cual no se permite fantasear sino que experimentar en carne propia. La literatura es su registro. Un video snuff.

4. Calva prologaba sus textos con “dedico estas palabras a la creación más grande del Universo, que soy yo”. Cercanos lo catalogaron de pervertido, sodomita, intolerante, sociofóbico, fanfarrón.

5. Literatura deconstructivista, la deconstrucción del cuerpo. A la manera de Derrida, Calva, no sólo mutila el cuerpo de sus víctimas, sino que fragmenta, precisamente, los límites del discurso ficcional, como también de vivencia, palabra y filosofía. De los esquemas sociales y mentales. El texto pierde su forma, se pervierte. ¿Es un dato menor el hecho de que escriba? No lo tengo tan claro.

6. Además es un antropófago. Trabaja con sus restos, con la sangre, con la carne para terminar siempre dentro de su estómago. Rompe el signo, esto es personas que dejan de serlo para transformarse en víctimas y luego en banquetes.

7. Y sus primeras víctimas fueron secuestradas mientras oficiaba como taxista. Recorre la ciudad, sus esquemas, sus límites, deambula entre la gente, la observa, se hace parte de sus recorridos, del tránsito desde su lugar público (el otro) hasta la llegada a sus moradas (el yo).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Daniel, tocayo, me encantan esos temas de canibalismo.

Lecter latino,
Lecter cochino,
dime que comes,
hombres con vino?

chao compadre

Anónimo dijo...

Era yo, Daniel Cardona

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