20 de diciembre de 2007

Eterno Esplendor

Aparecido en Ciudad Invisible n° 19, agosto 2007

Nos pasamos dos décadas enteras creyendo que Álvaro Peña era nuestra propia leyenda del rock and roll local, por una curiosa coincidencia de locaciones y fechas con Joe Strummer que le llevaron a conformar la primera banda del mítico líder de lo que más tarde sería The Clash: los 101’ers; cuando en realidad nuestro verdadero hito rockero estuvo siempre deambulando por nuestro puerto.

Rafael Palacios, el insigne vocalista, bajista y uno de los fundadores de Los Blue Splendor, falleció el pasado 9 de junio en el hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, víctima de una hemorragia producto de una perforación en el hígado. Palacios deja de existir tras una semana de convalecencia en la Unidad de Cuidados Intensivos de dicho hospital.

En fotografías, la imagen de Palacios no dista mucho de la de sus contemporáneos rockeros de la Nueva Ola –esa movida discográfica bañada de “chantismo”, caras bonitas y marketing que inauguró nuestro rock and roll a nivel nacional–, o el uniforme clásico de las orquestas de rock and roll desde los tiempos de Glenn Miller: un jopo, chaqueta azul fosforescente, camisa blanca y humita, el uniforme clásico de los Blue Splendor. Sin embargo, la banda porteña superó con creces las expectativas promedio de la movida artística de la época. 45 años de carrera, desde la región y al margen de la televisión, convirtiéndose en un verdadero logro y ejemplo para los músicos locales actuales, aparte de nuestros propios Rolling Stones.

En las fotografías Palacios siempre sale con mirada desafiante pero con cierto aire de timidez, con recelo de guardar algo que nadie más que él sabe, sosteniendo su bajo de seis cuerdas y de cuerpo completo. Imágenes que quedarán grabadas a modo de recuerdo, a veces uno no es más que sus fotografías.

Imagino que lo más probable es que si Quentin Tarantino hubiese escuchado alguna vez algún tema de la banda porteña, habría rayado lo suficiente como para meterlo como soundtrack en una de sus películas, como el más espectacular cierre de primera escena, corte, y luego a negro, y sigamos con los créditos de inicio, por esa curiosa mezcla mafiosa de rockabilly, jazz swing, surf, rythm and blues y rock and roll a secas, que provocaban en Blue Splendor un catalizador particular de lo que en tierras del norte hacían Johny Cash, Dick Dale o Jerry Lee Lewis.

Recuerdo a bandas actuales de la región que han homenajeado en algún momento, reversionando o revisitando, algún tema de Los Blue Splendors: Canal Magdalena, Niño Problema, Los Vibradores, Sonora de Llegar, entre otros. Y es que la banda de Palacios, siempre ha sido un pilar oculto de la escena local que ni el reconocimiento oficial ni patrimonial bastaron para hacer justo homenaje.

Pero Palacios no estaba solo, su dupla creativa fue Angelo Maquiavello con quien formaba una especial versión de Lennon y McCartney. Tanto es así que incluso la Orquesta de la BBC de Londres escogió su tema “Pasos en el Espacio” para interpretarlo en alguna oportunidad.
Los restos de Palacios fueron velados el 10 de junio en una casa ubicada en Playa Ancha. Rafael Palacios, descansa en paz.

1 comentarios:

Antonio Díaz Oliva dijo...

Los Blue splendor son un clásico.

Coindico con lo de Tarantino.Más aún ahora que estoy loco con el soundtrack de Deathproof.


Saludos

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