Tainted Love

Una historia que tengo en mente. Un chico conoce a una chica por equis razones, se caen bien, asumo. Entablan una conversa de esas que uno saca bajo la manga cuando busca caerle bien al otro. Se acabó. Se siguen viendo, encontrando azarosamente, comparten amigos, frecuentan los mismos lugares, e incluso pueden tener intereses similares en cuanto a sus proyectos de vida. La chica es guapa y graciosa. El chico se parece a mí, pero no soy yo. Ella se siente como la protagonista de una gran historia de cine. Él, más bien, como el asistente de cámara del cual nadie conoce el nombre, pero que terminará algún día, si todo resulta como él quiere, dirigiendo su propia cinta. Siempre hay un momento en que toda relación humana cambia. Se destroza, se consolida, se aproxima, se distancia. Empiezan a organizar encuentros. Comienzan a conversar de otros temas. A él le alucina poder confiar en ella, en persona, por teléfono, por Messenger, o por e-mails. Ella es tan extrovertida que en realidad los temas que comparte con él, los comparte con cualquier persona. A ella le encanta ser el objeto de atención, el centro del universo. A él le empieza a gustar la idea de que ella llegue a ser todo su universo. Él es experto regalando cosas, se preocupa con paciencia samurai de identificar la personalidad del obsequiado para elegir el agasajo correcto. Puede equivocarse, por supuesto, como cualquier experto. Ella recibe sus regalos y se los agradece efusivamente, a veces le gusta lo práctico de los objetos, otras veces se extravían en el desorden de su pieza. El agradecimiento, su cara de alegría, así como sus abrazos, es el mejor regalo para él. Ella ha dejado de ser una chica guapa y graciosa. Ante sus ojos es ya un monumento de desesperación y belleza, de esas bellezas que te hacen llorar y doler hasta los huesos de la pelvis. De esas mujeres que existen en un plano físico pero también en uno creado en los pensamientos y emociones, y que sólo algunos textos clásicos, escritos en lenguas muertas, han logrado aproximarse a una descripción, un arquetipo. Él gasta varias horas al día pensando en ella. Ella contesta sus llamadas cada vez menos. Él ve en sus ojos, escondida tras la felicidad de todos sus movimientos, la tristeza en el estado más puro, como si ella ocultara una herida que nadie más aparte de él logra percibir. A él, la ternura tras esos prominentes ojos café claro de gitana salvaje le estremece por completo. Así como el sonido de su voz impostada y nasal le provoca la calma y el desenfreno de una sinfonía de Bach. Ella se vanagloria constantemente de su inteligencia y se queja de sus infortunios sentimentales. Él no entiende cómo entonces no logra darse cuenta de que él sería capaz de hacer cualquier cosa por ella y que juntos no existiría más tristeza ni pena, sólo felicidad, caricias y canciones al oído.

Comentarios

Anónimo dijo…
solo 4 palabras "ese weon esta enamorado"
Daniel Hidalgo dijo…
Bueno, es re lindo enamorarse.

Es dejar de preocuparse por el futuro.

Gracias por pasar.
Anónimo dijo…
Me gusta cómo tienes la facilidad de mezclar a Julio Cortázar con Charlie Kaufman, con algo de narrativa latinoamericana nueva. Espero que sigas escribiendo tan bien, incluso mejorando cada vez más.
Daniel Hidalgo dijo…
Muchas gracias, anónimo!!

A ver si te identificas para la próxima...

Saludos!
jime dijo…
I can't believe it!
Anónimo dijo…
Muy bueno viejo
10 puntos

Daniel Cardona
Maori Pérez dijo…
Cómo se hace para mirar detrás de la idea poco original y el texto meloso, y encontrar eso que los anteriores posteadores encontraron? Porque igual es penca ser el único que diga que el texto es malo, digo-yo-no.

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