18 de noviembre de 2009

Entrevista a Rodrigo Salinas en la Zona


Entrevisté al tremendo Rodrigo Salinas, el dibujante tras Rata Galdames Land, La Isla del No, El Reino del Sí, entre otras muchos cómics de culto. Además, claro, guionista, creativo y rostro tras numerosos personajes de 31 minutos, Proyecto Wayápolis y El Club de la Comedia. En este último programa, se basó para sacar "Una Novela Ecuestre", sobre su personaje Ratoncito. La entrevista la pueden leer y además concursar por un ejemplar, por acá. O a continuación.


DISNEYLAND EN VICODIN

Rodrigo Salinas (1975) parece venir de un planeta distinto. Estudió Licenciatura en Artes en la Universidad de Chile y fue el creador de los míticos cómics Rata Galdames Land, Arturo Prat is not Dead, Los Viajes de Massachusset y La Isla del NO, además de ser cerebro de instalaciones y expos con su colectivo La Nueva Gráfica Chilena, pero terminó aterrizando en el mundo de la televisión como guionista y creativo de numerosos programas: 31 Minutos, Experimento Wayápolisy El Club de la Comedia, entre ellos, transformándolo en un personaje anómalo de la pantalla chica. Uno que en su nuevo libro, Una Novela Ecuestre, cruza ambos mundos: Es protagonizado por Ratoncito, su personaje en la tele.

Por Daniel Hidalgo

RATONCITO SUPERSTAR

Es el último día de la FILSA y Salinas se ha puesto la meta de firmar -y vender- la mayor cantidad posible de ejemplares de su más reciente publicación: Una Novela Ecuestre -la verdadera historia de Ratoncito-, (Feroces Editores, 2009). Son las 14:00 horas, el dibujante viene llegando tras su receso para almorzar, y no alcanza a sentarse en el espacio que el stand de cómics le ha dispuesto cuando un papá, con dos niños, se le acerca.

-Eres Ratoncito, ¿No?

-Sí, lo soy. -Responde entusiasmado Salinas.

-¿Y por qué estás acá en la Feria?

-Porque también dibujo –dice, y al terminar estas palabras, enseña su libro a la familia. Los niños lo hojean más preocupados de su autor que de los dibujos, mientras el padre hace un gesto de no poder comprarlo esta vez.

Es fácil reconocer a quien encarna el personaje de Ratoncito, básicamente porque es idéntico pero sin el traje de mayordomo y sin las orejitas, pero por sobre todo, claro, porque ambos comparten esa abultada barba que el dibujante y rostro se ha empeñado en mantener por años, así que durante los próximos minutos, esta entrevista se verá interrumpida constantemente. Cosas de la fama.

¿Cómo nace la idea de hacer esta novela?

“Es la historia de Ratoncito, este personaje del Club de la Comedia, que yo sentía que tenía muchas más cosas que contar. Pero como el sketch es circular, como cualquiera del programa (el encuestador, el hombre ardiente, el gay encubierto), es lo mismo que se va repitiendo a cada rato pero con algún ingrediente distinto. Y pensé que sacar este cómic podría dejarme contar una cosa más grande”.

Pareciera que el concepto de novela ecuestre es una respuesta al de novela gráfica ¿qué piensas de las novelas gráficas?

“O sea sí, hay algo de eso. Pero en realidad es porque, como dice Carlos Reyesen el prólogo, ésta ya no es la primera novela gráfica chilena, vendría siendo como la tercera porque están las de Gonzalo Martínez (Road Story y Quique Hache), que se transformó como en el padre de la novela gráfica chilena, pero ésta sí vendría siendo la primera novela ecuestre chilena. En realidad, pa’ mí, las novelas gráficas son lo mismo que los cómics pero con más páginas”.

Igual el próximo año se vienen varias novelas gráficas hechas en nuestro país, una especie de boom…

“Claro, si la industria del cómic está mejor que nunca en Chile. Ahora este formato de la novela gráfica ha permitido que la cosa pueda ser así por…”

Salinas no alcanza a terminar y otro papá, desde la mesa de al lado le pregunta: “¿Eres el Ratoncito, cierto?” El dibujante se ríe y reconoce su alter ego. Segundos más tarde una pequeña de la misma mesa vecina comenzará a cantar la canción del personaje: “perdón, perdón, yo sé que la cagué, más no era mi intención causar desilusión…” Salinas ríe.

-Esto tienes que ponerlo también en la entrevista -Sugiere.

-No sé, tal vez lo haga.

Tras unos minutos hablando con el papá de la mesa de al lado, y de la niña que repite la estrofa una y otra vez, proseguimos.

A pesar de que has tenido que ser el rostro que encarna a otros personajes, con Ratoncito parece que ha sido como lo máximo en cuanto a exposición, ¿no?

“Sí, de todas maneras. Igual en la calle me gritan ‘dostor’ también ahora”.

Y hasta con aplicaciones en Facebook y todo…

“Sí, jeje, si las he visto. Claro, si esto ha sido una locura. Pero pasa eso, como antes yo venía manejando títeres, con Juanín en 31 minutos, la gente no me asociaba ni me reconocía. Pero es lo que pasa con la televisión, que terminas llegando a mucha gente que no conoces. Cuando hacía sólo cómics yo sabía quiénes eran las 30 personas a las que estaba llegando, ahora no tengo idea, se ha distorsionado todo”.

-¿Puedo tomarte una foto? –interrumpe una chica. Salinas posa, haciendo el gesto de boy scout con el que finaliza el sketch de Ratoncito. “¡Lo juro!” dice. ¡Click!.


EL ASESINO DE LADY SHERMAN

Ratoncito es un psycho killer que descubre que su ternura es capaz de conseguirle el perdón de todos y quedar impune de sus más nefastos crímenes. En Una Novela Ecuestre, Ratoncito junto al ratón Pericles, quieren dinamitar la tumba de Lady Sherman, famosa socialité y especialista en pinturas ecuestres. El pequeño Pericles le consulta el porqué de su aversión por Lady Sherman y sus amigos, y así se da inicio a la historia de odio de clase más tierna de la literatura chilena.

En el fondo, Salinas se vale de los personajes del sketch de El Club de la Comedia (Sir Luis Felipe de Camiroagas, Lady Sherman y Mister Piper, entre otros) para profundizar en todas sus obsesiones: el montaje, la parodia de personajes de cómics infantiles, las canciones del repertorio popular AM, la iconografía tanto under como mainstream, la variedad de técnicas gráficas, pero por sobretodo la idea de elaborar una cruza mutante entre el cómic y las artes visuales “mayores”.

Más allá de lo multidisciplinario que eres, también siempre has estado entre dos mundos: uno que es más adulto, irreverente, político y otro que es el infantil. ¿Cómo compatibilizas esas dos facetas?

“Es raro, porque cuando hicimos 31 Minutos, fue pensado como un programa infantil que lo terminó viendo mucha gente adulta y que les gustaba y todo, y ahora Ratoncito está pensado para un programa para adultos y ha tenido una llegada tremenda con los niños. Yo creo que eso tiene que ver con que uno nunca sabe cómo va a ser recibido lo que uno hace”.

En este cómic de Ratoncito dejas de lado esa cara política, aunque la tiene de todas maneras, pero al mismo tiempo anda dando vueltas por internet el cómic Marco MEOPRÉN, que es bastante más ácido y directo.

“Lo de MEOPRÉN tiene que ver más con una continuación de La Isla del NO. Es que Marco representa toda esa alta cultura que detesto”.

Como Ratoncito…

“Claro, es que a mí me gusta la baja cultura, la televisión, los cómics, las películas, si eso de ir a la danza, al ballet, a la ópera, ¡no! Eso no es cultura, son tonteras de la clase alta y de los intelectuales. Y por eso está el juego de que Ratoncito cree que los puede matar y después ser perdonado si pide disculpas, es una estupidez”.

Salinas mira a un costado y levanta una ceja. Adivinen. Sí. Es momento de otra fotografía, ahora junto a unos niños. Y otra más.


 SALINASLAND

El bestiario personal de Salinas, repartido entre viñetas, cortometrajes, instalaciones, y programas de tv, incluye a Rata Galdames, Yim Yim, Perro con Chaleco, Juanín Juan Harry, Mario Hugo, Ténison Salinas, Carlitos Lechuga, Winnis, Melvin el Mapache, el Guatón Yutub, y por supuesto, Ratoncito. Una Disneyland en Vicodin, capaz de mezclar la inocencia con la perversión, lo tierno con lo macabro. Así, el autor, más que un dibujante, guionista, artista, o lo que sea, nos da la idea de ser un hacedor de monstruos y de historias, sin importar el formato con el que les de vida. Una paranoica, descabellada y local versión del creador de Mickey Mouse.

Lo que no tiene nada de descabellada, es la barba de Salinas. Esa barba que se acaricia mientras un nuevo papá le comenta haberlo visto en una entrevista en un canal de cable. Salinas vuelve y retomamos la entrevista por última vez.

Tienes a Ratoncito, a la Rata Galdames, e incluso tu personaje Winnis tiene orejitas de ratón ¿Cuál es el rollo con los roedores?

“El otro día me recordó un amigo que cuando yo era muy chico me disfracé una vez de ratón, puede venir de ahí. Pero en realidad, todo esto viene porque desde chico me gustó Disney y siempre he querido jugar con eso, pervertirlo. De hecho fui a Disney World, ya viejo, como un perdedor, en vez de ir cuando correspondía ir, que es cuando eres niño, pero yo no podía porque mis viejos son de una cultura súper de izquierda y Disney representaba al imperio, al capitalismo y todas esas cosas que eran el enemigo. Pero yo veía esos dibujos animados como un acto de rebeldía, entonces tengo esos dos mundos: El político por una parte, pero también me gusta todo lo que hizo Walt Disney. ¿Cómo no va a ser un capo si el huevón se hizo millonario dibujando un puro ratón?”

Y de los personajes que has creado ¿Tienes alguno regalón?

“Eso va siempre cambiando. Cuando hacíamos 31 Minutos quería mucho a Juanín, pero cuando todos lo empezaron a querer, me empezó a gustar más Carlitos Lechuga. Y ahora, haciendo este cómic, empecé queriendo a Ratoncito, pero ahora me quedo con Pericles, yo cacho.

Al terminar, la gente ve que Ratoncito ha quedado desocupado. Es momento para que las familias más temerosas e incluso algunas pokemonas se aproximen y pidan tomarse fotografías. Para todas ellas, se da su tiempo. Sonríe. Posa. Un día en la vida de Rodrigo Salinas.

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