30 de noviembre de 2009

Fantasmas en la carretera

a) Mientras escribo esto, veo un video compilado en youtube plagado de apariciones fantasmales. Algunos se ven bastante reales, otros dan risa. Pero verlos a oscuras encerrado en mi pieza santiaguina se parece mucho al miedo. El video principal, Fantasma en la carretera, trata sobre una pareja que viaja en la noche en un auto, en una carretera, claro, mientras graban el paisaje con nightshot hasta que a un costado se observa un fantasma que más parece ser esa figura que tenemos de la muerte, con su capucha y sus brazos abiertos como avisando algo. La chica grita, la cámara tiembla y la grabación se corta abruptamente. Adios con las horror movies, bienvenidos los cortos reales de Youtube. Adiós con la mierda del terror psicológico y que vuelvan las verdaderas cintas de terror ochenteras, plagadas de monstruos y fantasmas lo fi.

b) Se cierra el semestre, y se me llena el mail de trabajos atrasados. Las ayudantías que hago en la universidad, en un taller de crítica literaria, me han hecho descubrir a los autores más detestados por los jóvenes estudiantes de la literatura chilena. En el taller, los destrozados predilectos van desde Alejandro Zambra hasta Patricio Fernández. El que gana todas las malas críticas es Gonzalo León. Recuerdo el libro Die unendliche Geschichte o La Historia interminable o La Historia sin fin, de Michael Ende. Una gran novela infantil que llevó a una chica que conocí a ponerle Bastián Baltasar a su hijo. El libro de León es un compilado de sus crónicas en LND y ha sido lo más interminable que me ha tocado leer este año. Mis impresiones de lectura puenden leerlas en pániko.cl y pueden comentar para ganarse un ejemplar del libro, si tienen mucho tiempo libre y ganas de no pasar un buen rato, sino de leer porque es bueno leer y porque es shileno y obligatorio, bueno... comenten.

c) Mi amigo Diego Zúñiga sacó su novela. Me la dedicó. Puso algo así como que le gustaría que dialogara con -mi joyita del año 2007 y novelumpen de culto- Barrio Miseria 221. Puede ser que tengan harto en común, como también puede que nada. Lo que sí está claro es que ambas son gritos generacionales, ejemplos anómalos de la tradición literaria shilena. De hecho carecen de tradición, o la mutilan en secreto. Lo del Diego se llama Camanchaca y es una novelita -como la mía- que en realidad es una road movie intestinal, un viaje por las oscuras carreteras de la historia de la familia. Espero poder escribir algo de esto más adelante y devolverle la mano a Diego que escribió de BM 221 hace algún tiempo y cree que eso lo convierte en mi descubridor.

d) Metas cumplidas. Se acaba ya el 2oo9 y el 2010 se viene tan parecido a lo que me puse como meta al momento de venirme a Santiago.

e) La casa en que crecí en Playa Ancha, Valparaíso queda tras el cementerio 3. Sí, hubo una época en que pasaban muchas cosas raras y otras en que ya no pasó nada. Poltergeist. Una vez la puerta del refrigerador Mademsa se abrió de forma tan brusca como cuando se cerró unos segundos más tarde. Lo más tenebroso y al mismo tiempo tierno es el gato fantasma que se pasea y se sube a las camas por las noches para recostarse sobre nuestros pies, a veces uno hace el intento de patearlo o de sacarlo de un empujón sólo para darse cuenta de que ya no hay nada. Y no sé qué es peor: si asustarse del gato fantasma o sentirse un idiota dando manotazos en el aire a la media noche. Esta última imagen se parece demasiado a lo que significa hacer crítica literaria.

2 comentarios:

Claudio Alvarez Rodriguez dijo...

siempre son medio emo, medio guerrilleros tus txt de fin de semestre, gueno

Daniel Hidalgo dijo...

Soy emo, po, culiao!

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