MUNDO RAI


El libro de Raimundo Nenen "La Poesía ya no es Poesía" (2001) llegó a mis manos un día 19 de junio del 2003. Lo recuerdo porque era mi cumpleaños y el libro era mi obsequio. El ejemplar no pude leerlo hasta una semana después −incluso tuve que mentir a Nenen cuando me preguntó su opinión sobre sus poemas que no son poemas, diciéndole "bien, muy bien" aun cuando ni siquiera había leído su dedicatoria−. El libro me lo leí en una tarde y fue un verdadero combo en la quijada. Yo cursaba segundo año de Pedagogía en Castellano y mi catálogo personal de poesía se reducía a Huidobro, Lihn, Parra, Mistral, Neruda, de Rokha y con suerte a algo de Zurita. Tal vez, pienso ahora, de haber manejado a Juan Luis Martinez mi impresión habría sido un poco distinta. "La Poesía ya no es Poesía" me enfermó. Coincidió con la indigestión más grande que he tenido en la vida y sin embargó me fascinó. Me lo volví a devorar al día siguiente y así creo que lo leí completo unas veinte veces más y aún recurro a él de cuando en cuando. Cada vez que lo leía me afiebraba, me dolía la cabeza, pero me cautivaba completamente. Una reacción similar viví cuando escuché por primera vez atentamente a Nine Inch Nails. Raimundo Nenen es una especie de Trent Reznor pero remixeado, tercermundista y unplugged. Si hubiese leído el libro antes de que Raimundo Nenen consultara por mi opinión, seguramente le habría respondido con mayor sinceridad: "mal, muy mal. Has tirado por la borda años de lectura. Quemaste mi biblioteca completa. Mataste a cada uno de los ídolos de mi infancia".

Los versos de "La Poesía ya no es Poesía" son antipoesía en ácido, o en bencina, son antipoesía en un papel arrugado e incinerado un par de segundos. Sin embargo, los últimos veinte años de poesía chilena están ahí, entre sus páginas, pero están intervenidos a punta de Liquid Paper, lápiz pasta rojo, marcador fosforescente, y manipulados quirúrgicamente con cuchillo cartonero. A su vez, "La Poesía ya no es Poesía" es un manual de acción, una enciclopedia del caos, un instructivo de la más peligrosa arma biológica de destrucción masiva: el Hombre rebelde. Nenen no escribe poemas, lanza patadas y escupos, se corta a pedazos y se vuelve a pegar con cinta adhesiva. Además, debo recalcar que el texto fue íntegramente compuesto entre aulas de clases y recreos, en el colegio, una gestación peligrosa. Nenen, aún niño de uniforme, llevó a cabo un trabajo más catastrófico que el Desastre de Columbine, un atentado planeado entre las caras de incomprensión de sus compañeros y profesores, no así de sus amigos del colectivo Brujas en Punta Arenas quienes creyeron en él como en una suerte de Charles Manson y se embarcaron en la aventura de publicarle su libro.

Raimundo Nenen tiene otras importantes apariciones en mi vida. Fue él quien me indujo a leer "El Último de los Hippies: un romance histérico" de Penny Rimbaud, integrante de la banda Crass, en una edición traducida y fotocopiada, gestada por el colectivo mexicano Juventud Antiautoritaria Revolucionaria. También fue él quien me facilitó, en formato word, unos libros del satánico Aleister Crowley a quien yo sólo conocía por ser una de las caras que más le costó al obstinado John Lennon incluir en la portada del disco Sergeant Pepper and the Lonely Hearts Club Band (1969), luego de Hitler y Jesucristo, que al final no pudo conseguir.

Tuve también la oportunidad de leer "Óccido", la segunda y aún sin publicar obra de Nenen, y resultó ser otra cosa, totalmente distinta y diez veces más alucinante que su obra anterior. En "Óccido" Nenen deja de ser el poeta terrorista para transformarse en el poeta profeta. Crea sus propias Sagradas Escrituras, funda su propio "Así Habló Zaratustra" y, en tono épico, se dedica a desensamblar al mundo entero, destruyéndolo a medida que lo crea.

Nenen, además, es un poeta anarkista (con k) que hace el paso a poeta hacker de vez en cuando. Mantiene su propia secta terrorista en internet, se trata de salvajismo, uno de los formatos más extremos de la subversión, porque "Ray" y compañía se rebelan contra todo.


BONUS TRACK

POESÍA CIVIL
En la esquina veo: a un tipo que se hace llamar Raimundo Nenen prendiendo fuego a un libro y lanzándolo hacia un edificio, como quien lanza una granada. La poesía es explosiva y el hombre lo sabe. Por eso usa un casco y un traje in−flamable.

Mutilado de "Caníbal: el sagrado manual del escritor a medias" texto sin publicación. ©Daniel Hidalgo.

Comentarios

Donde se pueden conseguir esos títulos?
Daniel Hidalgo dijo…
Señor Waissbluth: es extraño toparse con la obra de Nenen. Sólo el azar la comercializa. Yo la he visto, incluso, en ferias de libros usados -y nueva- o en esas lindas casas de libros que se dignan en vender a escritores emergentes y autopublicados. Lo mejor que le puedo recomendar es buscar algún sitio de internet (use google)o comuníquese directamente con Raimundo en el mail ray@sindominio.net

Saludos.
Y felicitaciones por sus dos grandes logros recientes.
merci.......s.t.p.
Anónimo dijo…
analizando aun la sensacion que me deja su mente caotica
Baradit dijo…
oye daniel, ray está en valparaíso?
Es contactable?

beerph...enviaste su email...obvio :-/

Trent, Ray,...super!
tremendo aporte.

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