Cuando las malas películas se vuelven buenas películas

Digamos que ya vi en su versión dvd Death Proof y Planet Terror, esa asociación entre Quentin Tarantino y Robert Rodríguez que en su versión para cines y una tras otra se llamó “Grindhouse”.

Tengo cientos de reparos con ambas cintas –prefiero de aquí en más, hablar de ellas por separado y en tono coloquial, me veo imposibilitado de hacer una “crítica seria” por mi grado de cercanía fanática con ambos cineastas–, hay problemas de guión, problemas de ritmo, turbulencias en la narración. Pero me doy cuenta de que es aquella, justamente, la intención tras la obra. Hace rato que Tarantino y Rodríguez se desentendieron de hacer buen cine, al menos como lo consideramos nosotros.
Vamos primero con Death Proof, historia de un doble de acción (Stuntman Mike, interpretado por Kurt Russel) que a su vez es un psicópata que se dedica a matar chicas en su automóvil (A Prueba de Muerte). A pincelada gruesa, se trata de un homenaje a las películas setenteras en las que Tarantino se luce como director de fotografía, parodiando los planos e incluso los problemas de edición, teniendo en cuenta de que estamos hablando de cine b.
Ahora Tarantino no sólo parodia –como nos tiene acostumbrados– a sus obsesiones sino que además se parodia asimismo, cosa preocupante para los entendidos pero alucinante para lo más fanáticos.

El problema de todo esto es que el homenaje-parodia no funciona, Tarantino no deja de ser Tarantino y baña la narración de la historia, así como sus recursos visuales, de todo aquello a lo que nos tiene acostumbrados: esto es citas, metadiscurso, extensos diálogos poperos, primeros planos a pies de chicas, malas palabras en serie, mujeres hermosísimas a modo de figura heroica femenina, norteamericanos estúpidos, cerveza y rocanrol. La primera parte de la película –dividida casi textualmente en dos partes– y que se supone es la introducción a toda la historia, se aprecia demasiado larga, en donde si no fuera por las bellas piernas de sus protagonistas y por el baile erótico de Vanessa Ferlito, resultaría para la mayoría una verdadera lata.
Podríamos decir que la película recién empieza cuando lleva una hora, se nota y de forma muy eficiente el cambio de la estructura narrativa, y pareciera ser que el homenaje ya no es a las pelis de los setentas, sino que a las series de televisión de acción ochenteras. La historia se repite, chicas lindas que ahora son dobles de películas –cosa muy chistosa, cuando hablan de la escena cinematográfica gringa, casi al modo de tallas internas, sobre todo si tomamos en cuenta de que Zoe Bell, quien se autointerpreta, fue la doble de Uma Thurman en Kill Bill– y Stuntman Mike tras ellas, pese a que desaparece en gran parte de la historia. Lejos lo mejor logrado de esta mitad son las persecuciones en automóvil, que pese a su larga duración nos mantiene impactados con cada curva.

Ahora a Planet Terror.

Lo que mejor hace Robert Rodríguez, sin duda, es inaugurar un ideario sicótico de la posmodernidad y el papel del latinoamericano en ella, esto es: la idea del mexicano, o chicano bañado de todo el discurso del cine b (o z). Hombres con marcado rasgo autóctono, buenos para las pistolas, para la sangre, y rodeados de chicas lindas, que pueden estar enfrentándose a zombies, a vampiros o a sus propios líderes políticos históricos, siempre con un tequila guardado en el bolsillo. Como si el himno de México fuera interpretado por los ZZ Tops, con video clip de por medio.
Planet Terror toma una premisa básica de las historias de zombies: un pueblo infectado, supervivientes a modo de superhéroes, un laboratorio, un proyecto estatal secreto que termina dejando la escoba y soldados del ejército norteamericano.

Acá la parodia sí funciona y muy bien, de hecho hace reír con una serie de recursos fotográficos y de edición. Nuevamente el tema de la chica es imbatible: Rose McGowan luce como nunca y hace un baile descomunal de go go al comienzo de la película, con eso todo se vaticina muy bien.

La suma de chicos malos y violentos, de una conspiración que no queda clara hasta el último minuto de cinta, mujeres hermosas a las que vemos maltratadas, mutiladas, torturadas, mucha sangre, unos doctores matasanos hijosdeputa en el mejor de los casos, el ejército norteamericano post conflicto en Irak (quizás Rodríguez debió jugar un poco más con eso) y zombies salvajes que se devoran todo lo que se les cruza, dan una cinta retorcidamente perfecta.

No quisiera decir lo mejor, pero sí una de las cosas más impresionantes es la actuación de Bruce Willis haciendo una parodia casi de sí mismo o por lo menos de las películas en las que nos acostumbró a verlo.

No soy un fanático del cine b, ni menos de las pelis de los setentas (bueno, de algunas sí), y pese a todo ambas cintas me funcionan, pese a todos esos “errores” disfrazados intencionalmente de homenaje y la serie de clichés.
Ahora entro en duda: me centro en el gesto. Cuando dos tremendos directores se embarcan en hacer mal cine nos están diciendo algo. ¿De dónde viene su influencia? ¿Se alimentaron de malas películas? O voy más allá incluso ¿Cuál era el buen cine? ¿Cuál el de mal gusto? O Tarantino y Rodríguez se están dando el lujo de hacer lo que se les ocurra.
O siempre lo hicieron, sólo que antes no nos dábamos cuenta.

Comentarios

El problema de esas películas es que terminan siendo para públicos restringidos de personas que conozcan de cine. Pero cuando se logra encontrar ese tipo de detalles que crean los directores a manera de homenaje o para romper algunas "reglas", el espectador se siente inteligente y hasta cierto punto ahí rádica el gusto que se le pueda sacar a esas películas.
Anónimo dijo…
A propósito de Tarantino:

.. "Lo que me molesta de Tarantino, aunque algunas cosas de su cine me gusten, es que siempre le ha faltado el respeto tanto a los films como a los hombres en los que se ha inspirado. Sólo tardíamente reconoció su admiración por City of Fire, del director hongkonés Ringo Lam, film del que Reservoir Dogs [Perros de la calle] es casi una copia. Sergio Leone hizo lo mismo con Kurosawa, con éxito similar..."

Entrevista realizada en Cannes a Jim Jarmusch, por Erwan Higuinen y Olivier Joyard.

Daniel Cardona

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